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La vocación al apostolado nace de nuestra incorporación a la misión salvífica de Cristo, de cuyo sacerdocio todo cristiano participa por el bautismo. Las que nos consagramos por la profesión religiosa, nos vinculamos a Él más plenamente, y nos comprometemos a trabajar para que el Reino de Dios llegue a todos los hombres y mujeres y se arraigue en ellos con la fuerza del Espíritu.
La certeza de que sin Cristo nada podemos hacer, nos lleva a buscar en Él, en actitud de fe y oración, la fecundidad de nuestra misión apostólica. La Congregación de Hermanas de la Caridad del Cardenal Sancha ha recibido de la Iglesia una particular misión apostólica; la realizamos en: Educación, Obras Parroquiales, y Obras Asistenciales.

